Seduccion Chile
lunes, 25 de agosto de 2014
jueves, 10 de julio de 2014
Sensaciones de una primera impresión
Es sábado y está muy soleado, camino despacio y sereno por
mi vereda favorita, la calurosa, esa que justo a esta hora de la mañana recibe
los generosos rayos del sol.
Soy yo y mi mente, el tráfico y la gente. Estoy muy calmado, recibo el sol en mi cara feliz, feliz de caminar sólo y sin destino ni tener nada en que poner mi atención, tan sólo disfrutar este fantástico y poco habitual día en mi espléndido Punta Arenas.
Simplemente respiro profundamente absorbiendo los olores, la vista y los sonidos.
Y entonces…la veo.
Ella camina casualmente hacia mí, deteniéndose ocasionalmente para mirar las vitrinas cargadas de moda. Lleva un bonito vestido, bastante simple y con una textura aparentemente suave que danza sobre su figura de manera orquestada con la luz del sol.
Mientras observo detenida y reservadamente, siento que el tiempo se detiene y aguanto la respiración. Ella simplemente camina sin darse cuenta de que la miro, únicamente está atenta a su panorama, abstraída en sus propios pensamientos. Sólo sé que no tiene ninguna prisa y que está cada vez más cerca de mi.
Soy yo y mi mente, el tráfico y la gente. Estoy muy calmado, recibo el sol en mi cara feliz, feliz de caminar sólo y sin destino ni tener nada en que poner mi atención, tan sólo disfrutar este fantástico y poco habitual día en mi espléndido Punta Arenas.
Simplemente respiro profundamente absorbiendo los olores, la vista y los sonidos.
Y entonces…la veo.
Ella camina casualmente hacia mí, deteniéndose ocasionalmente para mirar las vitrinas cargadas de moda. Lleva un bonito vestido, bastante simple y con una textura aparentemente suave que danza sobre su figura de manera orquestada con la luz del sol.
Mientras observo detenida y reservadamente, siento que el tiempo se detiene y aguanto la respiración. Ella simplemente camina sin darse cuenta de que la miro, únicamente está atenta a su panorama, abstraída en sus propios pensamientos. Sólo sé que no tiene ninguna prisa y que está cada vez más cerca de mi.
Cada paso que da exacerba de manera mágica cientos de planes en
mi mente, llama mi atención y la quiero conocer, pero no sé cómo, sólo se que
tengo que decir algo encantador y seguro, quiero pararme frente a ella con la
postura, los gestos, la sonrisa apropiada y preguntarle su nombre de manera
simple, directa y natural. Luego, invitarla un café y, si ella acepta,
quiero que se sienta plena, cómoda, fascinada con el escenario mientras
la seduzco con mis historias y calidez para charlar, quiero hacerle
preguntas que le parezcan inteligentes, quiero ser gracioso, sin ser un payaso,
quiero que en tan sólo unos pocos minutos se de cuenta que soy un tipo
diferente a los demás, quiero que me de su número sin siquiera yo se lo pida,
quiero decirle que me parece guapa sin aparentar estar necesitado. Y si tengo
su número, quiero llamarla esta misma noche, y la noche siguiente y la
siguiente...
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